Llevaba yo tiempo dándole vueltas a esto de las quiches y nunca me había animado. ¿Sería la falta de molde?. Posiblemente.
Y ahora que Alberto me ha regalado unos trigueros, ¿cómo que qué Alberto?. Pues mi Alberto, el lado más dulce del restaurante Almanzor, ¿os acordáis?, si no os acordáis pinchad aquí. Bueno, pero tengo que aclarar que aunque me los ha regalado Alberto, a él se los ha dado su hermana (Hermi) y los ha cogido su cuñado Antonio (el marido de su hermana), el de Barcarrota (menudo popurrí), el que me coge también los negritos (¡ah!, y unos cardillos que tengo en reserva para otra receta...).
Pues eso, que me ha parecido lo más oportuno el darles un tratamiento "especial": una quiche. Pero con un problema: nunca he hecho quiches.
Asi que a buscar por internet, a preguntar a amig@s virtuales... Y al final me he quedado con varias ideas.
La primera es de Guanche Loco en cuanto al molde se refiere (hace antes la pasta brisa, desmolda y finalmente hace la quiche en abierto, o así me ha parecido).
Otra idea me la ha dado Evelyne Ramelet, sobre todo en las proporciones (aunque las he retocado un poquito). Gracias Evelyne.
Pero a quién tengo que dar más gracias es a mi Maricruz, mi guisadora, vamos que como se nota que eres la Presidenta de mi Club de Fans... jajaja. ¡Qué se te ve el plumero amiga!. No me digas esas cosas bonitas por el facebook que me vengo arriba... Gracias por tu confianza en mí. Ha sido fundamental. De verdad. Ya me dirás que te parece el resultado.
Pues nada. Manos a la obra, digo a la receta (enseguida me sale mi vena de ingeniero). Espero que os guste.
Ingredientes (4 personas):
1 masa brisa redonda preparada (230 gr.)
130 gr. de espárragos trigueros silvestres
150 gr. de gambas blancas (pueden ser congeladas)
1 cebolla blanca
4 huevos
200 cc. de nata líquida (18% M.G.)
Sal común
Pimienta negra
Aceite de oliva
Preparación:
Comenzamos por preparar la base de la quiche. Para ello estiramos la masa ya preparada. Mojamos bien el molde con un poquito de aceite de oliva y colocamos la masa sobre el molde.
Repasamos el contorno con un rodillo para cortar el sobrante y pinchamos la base con un tenedor.
Colocamos un papel de aluminio sobre la base y rellenamos con legumbres (para que no se nos levante la masa una vez que la horneemos).
La introducimos en el horno precalentado a 200 ºC entre 10 y 15 minutos. Pasado este tiempo, la sacamos del horno retiramos las legumbres y el papel de aluminio.
Volvemos a introducir en el horno otros 10-15 minutos más, estando atentos para que no se nos queme. Sacamos del horno. Ya tenemos hecha la base de la quiche.
Dejamos enfriar 10 minutos y, con mucho cuidado la sacamos del molde. Reservamos.
Mientras que se está haciendo la base de la quiche, picamos una cebolla blanca en brunoise fina, sazonamos y la pochamos hasta que esté bien caída y ligeramente dorada (unos quince minutos a fuego medio-bajo).
Cortamos, lavamos y escurrimos los espárragos trigueros. Reservamos.
Cuando esté la cebolla en el punto deseado, incorporamos los trigueros. Rectificamos de sal. Envolvemos bien y dejamos hacer a fuego medio unos tres minutos. Reservamos.
En un cuenco echamos las yemas de los cuatro huevos y las batimos ligeramente a mano con la ayuda de un tenedor (no es conveniente montarlas mucho para que se mantenga finalmente la quiche jugosa).
Añadimos las yemas, las batimos e incorporamos la farsa que hemos hecho con la cebolla y los trigueros pochados, y la nata líquida. Añadimos también unas vueltas de pimienta recién molida.
Envolvemos todo bien. Reservamos.
Colocamos la base de la quiche en una bandeja de horno sobre un papel sulfurizado y la rellenamos con la farsa, poniendo finalmente por encima las gambas peladas (en caso de que sean congeladas, las habremos descongelado previamente y secado bien, para que no aporten agua a la receta durante su cocción).
Introducimos en el horno precalentado a 200 ºC durante treinta minutos. En cualquier caso estaremos atentos para que no se nos queme. Pasado este tiempo pinchamos con una aguja y si sale seca, ya está. Sacamos del horno y lista para servir. Bien en caliente o dejando atemperar.
Presentación:
Pasamos con mucho cuidado la quiche a un plato circular y llevamos a la mesa para servir.
Quiche de trigueros silvestres y gambas. |
O bien, con la ayuda de un cuchillo cortamos las porciones que deseemos y emplatamos individualmente, acompañando de unas hojitas de rúcula.
Quiche de trigueros silvestres y gambas. |
Espero que os haya gustado. Mucho sabor, bien cuajada pero jugosa. A mi me parece que esto va a ser como el final de Casablanca: "presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad..."
Saludos.