lunes, 2 de diciembre de 2013

Soufflé de setas

De siempre me han llamado la atención estas preparaciones, aparentemente "mágicas" pues metes una masa en el horno y suben, y suben... Y las sacas y bajan, y bajan...
 
Este es mi primer soufflé y, ciertamente, estoy muy contento con él. Después de dar varias vueltas por el ciberespacio, me he decantado por darle mi toque, variando ingredientes, cantidades y tiempos de horneado. Este ha sido el resultado final.
 
Soufflé de setas.
 
Espero que os guste.
 
Ingredientes (4 porciones):
 
100 gr. de setas frescas (tricholoma portentosum)
75 gr. de cebolla dulce
75 gr. de puerro
200 cc. de leche
30 gr. de harina
40 gr. de queso rallado
40 gr. de beicon ahumado
2 claras de huevo
Sal común
Pimienta negra en grano
Aceite de oliva (en pulverizador)
 
Preparación:
 
Comenzamos limpiando las setas con la ayuda de un cepillito, (en esta ocasión he empleado tricholoma portentosum, pero le puede ir también muy bien unas shiitake), retiramos los restos de tierra y hojas. Cortamos en láminas gruesas y luego en daditos. Reservamos.
 
 
Seguidamente cortamos la cebolla en brunoise fina, incorporamos a una sartén con un poquito de aceite, sazonamos y la pochamos hasta que esté ligeramente dorada.
 
 
En ese momento añadimos el puerro cortado también brunoise fina. Envolvemos y dejamos que se dore ligeramente.
 
 
A continuación incorporamos el beicon cortado en daditos pequeños. Salteamos ligeramente.
 
 
Añadimos las setas picadas. Salpimentamos. Envolvemos bien y dejamos hacer unos cinco minutos, envolviendo bien todo con una cuchara de madera, removiendo de vez en cuando para que no se nos pegue. Reservamos.
 
 
Separamos las yemas de las claras de los dos huevos y montamos las claras a punto de nieve (sabremos que está a punto de nieve cuando demos la vuelta al recipiente donde las hemos montado y no se caigan). Reservamos.
 
 
 
Disponemos la harina y la leche en un cuenco, envolvemos bien y lo pasamos a un cazo. Calentamos a fuego medio removiendo constantemente para evitar grumos. Antes de que rompa a hervir, bajamos el fuego al mínimo y seguimos moviendo hasta conseguir una bechamel ligera (entre uno o dos minutos).
 
 
 
Incorporamos a esta masa la farsa que hicimos con la cebolla, el puerro, el beicon y la setas y envolvemos todo el conjunto y lo pasamos a un cuenco de cristal.
 
 
Lo pasamos a un cuenco de cristal e incorporamos las claras a punto de nieve y con la ayuda de una espátula de silicona vamos envolviendo el conjunto, con movimientos lentos y circulares, para que se caigan las claras.
 
 
Pulverizamos aceite en los cuencos que nos servirán para hornear la mezcla (he utilizado unos de 7,5 cm. de diámetro y 4 cm. de profundidad, y con estas cantidades se pueden rellenar cuatro). Introducimos la masa de forma homogénea y regular en cada uno de ellos.
 
Los ponemos sobre un plaqué de horno e introducimos en el horno precalentado a 180ºC entre quince y veinte minutos, aunque deberéis estar atentos (sin abrir la puerta del horno) y dejar un poco más de tiempo para que suban o el justo para que no se nos quemen.
 
 
Presentación:
 
Sacamos del horno, con cuidado de no quemarnos, y servimos inmediatamente pues enseguida se "cae" el soufflé.
 
Soufflé de setas.
 
¿Qué os ha parecido?. Pues estaba francamente bueno.
 
 
 

10 comentarios:

  1. SrRomero felicidades muy trabajado y rico que se ve tiene que estar bueno y muu bien explicado

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    1. Gracias "Anónimo". Sí, estaba muy rico.
      Saludos.

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  2. Tu receta se ve bien rica. Nos ha gustado mucho. Besos de Las Chachas

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  3. Yo tampoco he hecho nunca un souffle, pero viendo este tuyo con setas tal vez me anime, ya te cuento. Un abrazo !!

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    1. Anímate tocayo. Ya verás que rico sale.
      Ya nos contarás.
      Un abrazo.

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  4. Pues me ha parecido espectacular y como a tí me encanta cuando sube el soufflé ... mi madre siempre lo hacía, recuperaré su receta, me has dado una gran idea, gracias José, bss

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    1. Me alegro Marga. Piensa en unos oricios, con un poquito de puerro bien pochadito y unos daditos (pequeños) de sepia y cebollino y..... Anda tira que no son horas...
      Ya me dirás.
      Besines.

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  5. LOS MÍSCALOS DE CENICIENTOS

    Míscalo, placer rosado
    de exquisito paladar,
    extendido en el pinar
    buscándote ensimismado.
    Eres tesoro anhelado
    cuando descubro un rodal
    en el paisaje otoñal,
    levantando las agujas
    en mágicas horas brujas
    en el pinar ceniental.

    Desde las Peñas te extiendes
    bajando hacia el "Cornetal",
    cual hongo piramidal
    te deslizas y desciendes.
    Por Pera Pérez asciendes
    y ocupas la "Pinarilla",
    la que es trono y es la silla.
    "Cabeza del Terremote",
    escalado siempre al trote
    de niños de maravilla.

    Subes al "Cerro Castaño",
    reptando por su ladera,
    contemplando una reguera
    seca y muerta para el baño.
    Míscalos de los de antaño,
    en bajada por los riscos
    que conocieron pedriscos,
    entre pinos centenarios
    de los coruchos muestrarios
    de sus rebaños y apriscos.

    Bordeas a Cenicientos
    internándote en "El Hoyo",
    le das arrullo y apoyo
    y esporas y sedimentos.
    Produces gratos momentos
    y eres tierno y delicado,
    y delicioso bocado
    fugacidad sensorial,
    de hongo breve y virginal
    nacido en bosque encantado.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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    1. Varios nombres vulgares reconocen al "lactarius deliciosus" y uno de ellos es el míscalo, al que solo le había oiod nombrar así a mi abuelo paterno.
      Gracias por el recuerdo y la poesía.
      Saludos.

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