jueves, 23 de mayo de 2013

Repápalos de bacalao y cilantro al aroma de azafrán

Sabor en Cristal nos ha propuesto un reto para este mes de mayo consistente en llegar a publicar 300 recetas de cocina tradicional regional, por Comunidades Autónomas y en las que intervenga el aceite, o bien como protagonista o que, simplemente, forme parte de la elaboración.

Se trata de promocionar el aceite ecológico virgen extra Baeturia Organic, bien su variedad carrasqueña o la morisca. Pero lo cierto es que cuando pruebas este aceite, no hacen falta referencias. Tiene una personalidad propia. Os invito a conocerlo. Ya me diréis.

Y en cuanto a las recetas, aunque soy y vivo en Madrid, a nivel gastronómico me siento "ciudadano del mundo" (en este caso de cualquier Comunidad Autónoma) y por eso me he decantado por una receta sencilla, con muchas raíces y arraigada a la tierra de los olivos de donde procede este extraordinario aceite virgen extra: Medina de las Torres (Badajoz), aunque se prepara con distintas variantes en toda Extremadura: REPÁPALOS.

Los repápalos son una muestra más de la sabiduría popular, del aprovechamiento, de sacar de donde no hay (o hay poco...). Son croquetas hechas a base de miga de pan que se fríen y cuecen. A partir de esa "masa madre" se pueden ir añadiendo ingredientes y, de este modo, irlos ilustrando...

Ingredientes (4 personas):

Para los repápalos:

3 huevos de gallina (180 gr.)
2 dientes de ajo (10 gr.)
1 cebolla blanca (150 gr.)
Cilantro fresco (8 gr.)
125 gr. de migas de bacalao
120 gr. de miga de pan (hogaza o molde)
50 gr. de pan rallado
Pimienta molida

Para el guiso:

1 cebolla blanca grande (200 gr.)
3 dientes de ajo (20 gr.)
2 hojas de laurel
200 cc. de vino blanco
500 cc. de caldo de pescado
250 cc. de agua
Azafrán

Preparación:

La víspera pondremos las migas de bacalao en remojo y dejaremos desalar, sin cambiar el agua, durante 12 horas. Pasado este tiempo escurrimos.


A continuación las escaldamos (meter y sacar) durante un minuto en una cazuela con agua hirviendo. Escurrimos.


Con la ayuda de una puntilla las picamos el bacalao finamente. Reservamos.


Para preparar la masa de los repápalos, comenzamos cortando la cebolla en brumoise fina y pochándola a fuego medio en aceite de oliva virgen extra hasta que esté caída. Retiramos del fuego y reservamos.


A continuación picamos los ajos muy menuditos y las hojas de cilantro. Reservamos.


En un cuenco batimos tres huevos de gallina y añadimos la cebolla pochada, los ajos picados (crudos), el cilantro, una pizca de pimienta blanca molida y el bacalao picado.



Envolvemos bien y añadimos la miga de pan bien "desmigada".


Con la ayuda de un tenedor envolvemos todos los ingredientes para hacer una masa homogénea y añadimos el pan rallado. Envolvemos nuevamente todo.

 
 
Con la masa obtenida y la ayuda de dos cucharas soperas, vamos haciendo unas quenelles (repápalos). (NOTA: para estas cantidades, me han salido 20 repápalos).


Y las vamos introduciendo, de una en una, en un cazo con aceite de oliva virgen extra caliente (160º C) para que se vayan friendo (de este modo te da tiempo a que una se vaya friendo mientras que preparas el segundo repápalo, al introducir éste en el aceite, ya puedes retirar el que estaba dentro, bien doradito pero sin quemar).


Según se van haciendo las disponemos sobre un papel absorbente. Reservamos.


Una vez fritos los repápalos, preparamos el guiso donde cocerán posteriormente. Para ello disponemos en una sartén cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra y doramos, a fuego medio, una cebolla cortada en brunoise muy fina junto con los ajos picados.


Cuando esté doradita incorporamos dos hojas de laurel y el vino blanco, y dejamos que reduzca para, a continuación, incorporar el caldo de cocción del bacalao (500 cc.), el agua (250 cc.) y el azafrán. Dejamos que rompa a hervir.


Bajamos el fuego al mínimo, añadimos los repápalos, tapamos la sartén y dejamos que cuezan durante quince minutos, dando la vuelta a los repápalos a mitad de cocción. Ya están.


Presentación:

En un plato hondo disponemos la salsa del guiso y en el medio los repápalos. Rematamos con unas hojitas de cilantro fresco y un chorretón de aceite virgen extra Baeturia organic en crudo. ¡Buen provecho!.

Repápalos de bacalao y cilantro al aroma de azafrán.

NOTA 2: En Medina de las Torres, es tradición añadir arroz a los repápalos, bien en la masa (cocido) o en le guiso. Yo me decantaría por preparar un arroz blanco y añadirlo finalmente al guiso, justo en el momento de servir, para de este modo controlar mejor la cantidad de caldo que añadimos a la cocción.

 

domingo, 19 de mayo de 2013

Boquerones en vinagre

Muchos se atribuyen, más que la autoría, la regionalidad de esta receta. Pero decidme amig@s, ¿en qué rincón de España, en qué Comunidad Autónoma, no se comen boquerones en vinagre?.

Boquerones del Cantábrico, malagueños, de cualquier mar. ¡Hasta de Madrid!, porque tenemos un mercado de abastos... Esta es una de las tapas típicas de las tabernas y bares de Madrid (dejando a un lado las relacionadas con las casquería, claro está).

Por eso, por ser típico de Madrid, me he animado a preparar esta receta de boquerones en vinagre para el reto de mayo de Sabor en Cristal. Además, como si fuera una fusión de Comunidades: boquerones del Mediterráneo, vinagre de vino blanco de Rioja, aceite extremeño...

Y para que sea más de Madrid, la receta tal y como la prepara Eugenio en el restaurante DAYSER, de Villanueva del Pardillo.

¡Va por ti Eugenio!. ¡Va para ustedes!.

Ingredientes (4 personas):

500 gr. de boquerones
Sal común
200 cc. de vinagre de vino blanco
50 cc. de agua
2 dientes de ajo (opcional)
Perejil (opcional)
Aceitunas verdes (opcional)
Aceite de oliva virgen extra Baeturia Organic (OBLIGATORIO)

Preparación:

Se limpian los boquerones quitándoles la cabeza, las vísceras y la espina, separando los dos lomos (esta operación nos la puede hacer nuestro pescadero, yo os lo aconsejo pues luego queda un olor muy persistente en las manos aunque a mi no me desagrada, me recuerda a mi niñez cuando ayudaba en casa a limpiarlos). Reservamos los lomos.


A continuación procedemos a lavarlos en agua fría abundante para desangrarlos, cambiando el agua tantas veces como sea necesaria hasta que queden sonrosaditos (hay algunas personas que al agua fría le incorporan hielo, para mantener firme el lomo del boquerón y ayudar a que desangre antes).



Una vez blanqueados los escurrimos bien y secamos ligeramente con un papel absorbente.


Ahora los introducimos en un recipiente, con la piel hacia abajo, formando capas, las cuales iremos sazonando ligeramente.


A continuación cubrimos con el vinagre de vino blanco y el agua (como habréis podido observar la proporción de vinagre/agua es 4/1, lo digo por si hacéis más cantidad de boquerones y necesitáis cubrir más), tapamos el recipiente y para evitar cualquier tipo de alergia con nuestro "amigo" el anisakis los introducimos en el congelador a -20º C durante 48 horas.
 

Una vez pasado el tiempo reglamentario, los descongelamos, escurrimos y... listos para servir.


Presentación:

En un plato llano vamos disponiendo los lomos de los boquerones formando un círculo.


Cubrimos con aceite de oliva virgen extra Baeturia organic (de la variedad carrasqueña o morisca) y no le hace falta nada más. Así es como los prepara Eugenio.


Ahora, que como para gustos están los colores, igual hay gente que prefiere echar por encima unos ajitos y perejil finamente picados (la cantidad de estos ingredientes dependerá del gusto de cada uno).


Y si queremos rematar la faena, acompañamos de unas aceitunas, madre de ese oro líquido que es el Baeturia Organic. Y un poquito más de su jugo, virgen extra. ¡Que no falte!, que es la gracia del plato.



¡Ese aceite, ese aceite, eh!. ¡Eh!.

¡Ese aceite, ese aceite, eh!. ¡Eh!.



 

sábado, 18 de mayo de 2013

CASA DE COMIDAS Juanito Falcón: comidas caseras hechas con esmero

Corría el año 1926 cuando Juan Falcón Jiménez (1890-1980), funda en el barrio de Las Casillas, Villa de Santa Brígida (Gran Canaria), una tienda de "aceite y vinagre", donde había tan buena vecindad o confianza que uno podía hacer la comprita y comprarla cuando el bolsillo pudiese.

Aquella tienda de "a fiao", contaba con dos partes: una para echarse los "piscos", un poquito de queso, una rodaja de mortadela o una sardina ahumada de aquellas tan sabrosas que venían en cajas redondas de madera. Esa zona era reservada exclusivamente para hombres o algún oportuno niño que venía con el mandado de pagar una deuda o contraer otra nueva.
 
La otra estaba dedicada a los comestibles, donde las mujeres hablaban de sus cosas y la de los demás en animadas tertulias tras los cartuchos llenos de víveres para la casa.
 
Con los años, y sin perder aquel ambiente familiar, la tiendita se convirtió primero en bar y luego en Casa de Comidas Juanito Falcón.

 
Desde entonces, sus descendientes se encargan de mantener vivo un establecimiento que ya es una referencia obligada de la historia de la hostelería de la Isla, con el número 2 de registro en la Consejería de Turismo del Cabildo de Gran Canaria. ¡Casi ná, caballeros y caballeras!, como diría Pepe Monagas.

 
El éxito de esta Casa de Comidas no sólo se explica por la sencillez de los platos de su cocina casera, con un potaje canario que no te quita puntos sino el "jilorio" y hasta el "sentío" y un precio, oiga, que cualquier "cristiano" puede llegar a los postres sin tener que hacer cálculos imaginarios por si te dan un "estallío". También porque aún hoy todo el clan familiar se turna para dar avío a unos clientes que consideran "su gente", aunque ya no cuenten con la paciencia recaudatoria del abuelo, Juanito Falcón, y sean de la generación de aquel dicho (a veces colgado de la pared), de "Hoy no se fía, mañana sí".
 
De este modo ha permanecido este negocio en el mismo lugar desde hace más de medio siglo, Así que si "arrempujó" la puerta de la entrada, "aamigo", échese un rato y deje pasar las prisas pá la capital cristiano, y disfrute de las buenas cosas del campo. (Tomado de la carta de la Casa de Comidas Juanito Falcón).
 
Y no les falta razón. El que vaya que se prepare (y el que no, se lo pierde): lejos del mundanal ruido de la capital, sin prisas, no se reserva mesa, y si llegas tarde hay que esperar, pero con un vino de la tierra todo es llevadero.
 
Una carta de cuatro páginas. ¿Para qué más?:
 
- LOS ANTOJOS: calabacines fritos, champiñones falcón, chorizo ardiendo, garbanzadas fritas, gofio escaldado con caldo de pescado, morcilla frita, queso a los 4 mojos, queso semiduro del Toscón, papas fritas falcón (a mano, de su propia huerta), papas arrugadas con mojo, pimientos fritos dulces, saquitos del mar y tomates aliñados.
 
- LA HUERTA DE CASA FALCÓN: ensalada de la huerta de Juanito Falcón.
 
- LAS SOPAS Y OTROS CALDOS: consomé de pollo, consomé de pescado, potaje canario del día y sopa de pollo con ternera.
 
- LA TRADICIÓN EN NUESTROS FOGONES: carajacas, carne de cochino frita Juanito Falcón, costillas guisadas con pilla y mojo de cilantro, judías arregladas, las garbanzas de Falcón y tollos en salsa canaria.
 
- PA´SEGUIR COMIENDO: albóndigas a lo casero, cochino con gofio, croquetas de atún, croquetas de espinacas y huevos a lo Bela.
 
- LLÁMEME CRISTIANO, Y SE LO PREPARAMOS (bajo reserva en el local o pedidos para llevar): paella de carne, paella de marisco, puchero gran canario y sancocho canario.
 
- ENDÚLCESE MI NIÑO: helados variados, mousse de chocolate, tartas variadas, flan con galleta y postre "la abuelita".
 
- Y DEL ASADERO: chorizo parrillero, chistorras frescas, el tendedero de Juanito Falcón, morcilla dulce, morcilla de arroz y cebolla, pimiento asado, tomate asado, parrillada de carne Falcón (2 pers.), bistec de ternera a la brasa, chuleta de cerdo negro, costillas de cerdo, pechuga de pollo a la brasa, pollo a la brasa (1/2) y secreto ibérico.
 
Y además vinos de la tierra, de La Rioja y de la Ribera del Duero.
 
Este ha sido nuestro menú:

QUESO SEMIDURO DEL TOSCÓN.
 
PAPAS ARRUGADAS CON MOJO.

LAS GARBANZAS DE FALCÓN.

CARNE DE COCHINO FRITA JUANITO FALCÓN.

FLAN CON GALLETA.

Y todo ello regado con un vino de la tierra.

 
Comidas sin más. Ricas. Sin pretensiones. Sin modernidades. Tradicionales. Tal y como dice en su eslogan: COMIDAS CASERAS HECHAS CON ESMERO desde 1926.


Volveré. Y vosotros, ¿a qué estáis esperando?.