domingo, 9 de junio de 2013

Pierna de cabrito asada

Os lo he dicho ya no se las veces: cada vez que me acerco a Las Navas del Marqués (Ávila) no puedo dejar de pasarme por la carnicería de Ismael (Carnicería Barbero) y comprar algo de carne. ¿Cuál?. Pues cualquiera, elijas lo que elijas, te de Ismael lo que te de, siempre acertarás: rico y tierno.
 
En esta ocasión me he traído unas piernas de cabrito y que mejor que hoy domingo para prepararlas al horno. De una manera tradicional, o al menos como las prepara mi madre (bueno, o algo parecido).
 
Espero que os guste.
 
Ingredientes (3 personas):
 
3 piernas de cabritos (unos 400 gr. c.u.)
1 cabeza de ajos
3 hojas de laurel
Perejil
Romero seco
Tomillo seco
Sal común
250 cc. de vino blanco
3 patatas grandes
1 cebolla
1 pimiento rojo
 
Preparación:
 
Preparamos una picada con los ajos y el perejil. Para ello pelamos los ajos y los picamos finamente, al igual que el perejil (yo suelo utilizar únicamente las hojas, pero también vales los tallos).
 
 
Introducimos en un mortero los ajos y el perejil picados, junto con una cucharadita de sal y majamos. Reservamos.
 
 
Lavamos las piernas de cabrito y las colocamos en un plaqué de horno.
 
 
Hacemos unos cortes transversales e introducimos por ellos la picada de ajo y perejil, tomillo y romero seco al gusto, las hojas de laurel y el vino blanco. Sazonamos abundante.
 
 
Introducimos en el horno precalentado a 180º C y dejamos hacer una hora.
 
 
Pasado este tiempo damos la vuelta a las piernas y dejamos hacer media hora más.
 
 
Mientras que se están asando las piernas, preparamos unas patatas panaderas con cebolla y pimiento rojo. La receta podéis verla pinchando aquí.
 
 
Y nada más que suene el horno... a emplatar.
 
 
Presentación:
 
En un plato llano ponemos una cama de patatas panaderas y encima la pierna de cabrito asada. Salseamos. ¡A comer que se enfría!.
 
Pierna de cabrito asada con patatas panaderas.
 
 
 

domingo, 2 de junio de 2013

Corujas en ensalada de gambas al Ras el Hanout

Con el inicio de la primavera nos llegan las corujas, y en cuanto que entran un poco los calores se nos van.
 
Esta humilde "hierba" de la familia de las portulacáceas (montia fontana) conocida vulgarmente como "coruja", "boruja", "maruja", "marusa", "regajo" y/o "pamplina" (dependiendo de las localidades) es una fina planta que aparece desde al mes de marzo/abril (principios de primavera) hasta el inicio del verano. Se nos va, se nos va, pero todavía quedan algunos regatos donde podemos encontrarlas sin que estén subidas.
 
Ingredientes (4 personas):
 
250 gr. de corujas
250 gr. de gambas (pueden ser congeladas)
2 tomates rojos enteros
Ras el Hanout
Aceite de oliva virgen extra
Semillas de amapola
 
Preparación:
 
Limpiamos las corujas de cualquier hierba que pudieran traer y las lavamos en agua abundante. Dejamos escurrir. Reservamos.
 
 
Por otra parte pelamos los tomates y cortamos en daditos. Reservamos.
 
 
En cuanto a las gambas, si son congeladas (como en nuestro caso) las dejamos descongelar dentro del frigorífico, retirando de vez en cuando al agua que van soltando.
 
 
Una vez descongeladas, ponemos en una sartén ocho cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra y salteamos, a fuego vivo, ligeramente las gambas (como un par de minutos, no más).
 
 
Añadimos dos cucharadas de Ras el Hanout (especia marroquí similar al curry hindú aunque con personalidad propia) y salteamos un par de minutos.
 
 
 
Por otra parte, hemos tostado unas rebanadas de pan de molde blanco, sin corteza, en una sartén antiadherente (o si tenéis en una tostadora).
 
Ya estamos en disposición de emplatar.
 
Presentación:
 
En un plato llano colocamos la rebanada de pan de molde tostada y la cortamos con un molde cortapastas. Retiramos los bordes.
 
 
A continuación colocamos el tomate cortado en dados.
 
 
Seguidamente disponemos las gambas recién salteadas.
 
 
Terminamos con un buquet de corujas.
 
 
Salseamos con la salsa de las gambasyh el ras el hanout y añadimos unas semillas de amapola. Retiramos el aro y... ¡Buen provecho!.
 
Corujas en ensalada de gambas al Ras el Hanout.
 
Ahora solo queda envolverlo bien todo y... ¡ya veréis que contrastes!.

viernes, 31 de mayo de 2013

Torta de aceite de Aranda (y algo más...)

En muchos países eslavos es tradición ofrecer pan y sal a los invitados que llegan a casa del anfitrión.
 
En la mayoría de los países mediterráneos esa tradición se ha convertido es costumbre cotidiana, del día a día, y no hay casa en la que falta por las mañanas para desayunar y afrontar el día con energía, el pan, la sal y un complemento indispensable: el aceite de oliva virgen extra.
 
Pan, aceite y sal. Elementos fundamentales de nuestra gastronomía. ¿Qué sería de nosotros sin ellos?.
 
El pan nos aporta proteínas e hidratos de carbono, mientras que la sal nos da minerales (sodio, hierro, calcio, zinc, fósforo y iodo), y el aceite de oliva virgen extra ácidos grasos monoinsaturados (ácido oléico) y antioxidantes.

Pero si además combinamos estos tres ingredientes para obtener uno solo, conseguiremos un manjar de la gastronomía regional española: la torta de aceite.

No podemos atribuir a una región específica este tipo de pan, salvo en Galicia, Cantabria (no en toda ella) y las islas Canarias, en el resto de España se hace algún tipo de pan con aceite (salvo error u omisión). En cualquier caso, y sin desmerecer a nadie, la más conocida es la torta de Aranda de Duero.

Aquí va la receta de esta torta con, algo más... Espero que os guste.

Ingredientes (4 panecillos):

250 gr. harina candeal
100 cc. de agua
30 gr. de aceite de oliva virgen extra (baeturia organic)
15 gr. de levadura prensada
5 gr. de sal gorda

Preparación:

En una jarra echamos el agua tibia (entre 30 y 40º C) y desleimos la levadura prensada. Incorporamos el aceite de oliva virgen extra. Reservamos.



A continuación ponemos en un cuenco la harina y hacemos un cráter en el centro. Echamos la sal y el agua con la levadura desleida y el aceite.


Con la ayuda de una cuchara vamos envolviendo lentamente, y desde el centro, el líquido y la harina hasta que tengamos una masa relativamente homogénea.


Espolvoreamos un poco de harina en la mesa de la cocina. Sacamos la masa del cuenco y la disponemos sobre la mesa. Envolvemos con las manos durante unos 10 minutos hasta conseguir una masa homogénea y uniforme. Formamos una "bola".

 
A continuación introducimos la "bola" en un cuenco, tapamos con un paño húmedo y dejamos reposar hasta que doble su volumen (el tiempo dependerá de la temperatura de la cocina, pero estará entre hora y media y dos horas).

 

Una vez que haya doblado su volumen sacamos del cuenco, volvemos a amasar, con menos energía que la primera vez. Hacemos la "bola" e introducimos nuevamente en el cuenco. Tapamos con un paño húmedo y dejamos reposar para que haga esta segunda fermentación hasta que doble otra vez su volumen (el tiempo, como antes, dependerá de la tempertura ambiente, pero en este caso rondará en torno a la hora).


Mientras que la masa hace la segunda fermentación, precalentamos el horno a 190º C con un cuenco de agua en su interior, a fin de crear un ambiente húmedo.

Doblado su volumen, sacamos del cuenco y cortamos la masa en cuatro partes iguales (de unos 100 gr. cada una).


Hacemos una torta con cada una de ellas y las colocamos en una placa de horno sobre un papel sulfurizado.


A continuación, y con la ayuda de una jeringuilla, vamos inyectando aceite de oliva virgen extra en cada uno de los panecillos.


Pulverizamos agua por encima de ellos, echamos un poquito de sal gorda sobre cada panecillo e introducimos en el horno precalentado a 190º C durante 30 - 40 minutos (aunque deberemos estar atentos para que no se nos queme).


Pasado este tiempo sacamos los panecillos del horno y los colocamos sobre una rejilla hasta que se atemperen.


Presentación:

Podemos poner los panecillos en una banasta de pan y servir en la mesa para que cada comensal tome el suyo y que acompañe a un buen cordero asado, por ejemplo, también típico de Aranda.

Tortas de aceite de Aranda.

O, por el contrario, lo que hacía yo todas las mañanas cuando viajaba a Roa de Duero (Burgos), que paraba siempre en el Área Tudanca, justo antes de llegar a Aranda, y me desayunaba una torta de Aranda con jamón ibérico y una copa de vino de la Ribera del Duero. ¡Qué rica!. ¡Qué recuerdos!...

Torta de Aranda con jamón ibérico.

¡Buen provecho amig@s!.

 

domingo, 26 de mayo de 2013

Esgarraet

Todavía recuerdo el olor del mar y como fue apareciendo éste a mi vista por primera vez, cuando era niño, en la playa de la Mavarrosa (Valencia). No lo olvidaré nunca.
 
Tampoco olvidaré este plato típico de la comunidad valenciana que he comido en tantas ocasiones como visitas he hecho a Valencia por trabajo, por placer...
 
Aunque existen varias variantes sobre el mismo, he intentado ser lo más fiel a la receta original. Espero que os guste.
 
Ingredientes (4 personas):
 
3 pimientos rojos para asar (grandes)
200 gr. de migas de bacalao (en salazón)
4 dientes de ajo
Aceitunas negras (sin hueso)
Aceite de oliva virgen extra
 
Preparación:
 
Lavamos los pimientos y secamos. Los colocamos en un plaqué de horno y echamos un chorretón de aceite de oliva virgen extra, extendiéndolo bien con las manos sobre los pimientos para que queden bien cubiertos, e introducimos en el horno precalentado a 180º C durante 30 minutos.
 

Pasado este tiempo les damos la vuelta y dejamos hacer 15 minutos más. Dejamos reposar en el horno hasta que se atemperen.
 

Ya atemperados los sacamos del horno y retiramos la piel y las semillas y los vamos disponiendo en un cuenco, a la vez que los vamos haciendo tiras con las manos ("desgarrando"). Añadimos jugo de la cocción de los pimientos. Reservamos.

 
Por otra parte, lavamos ligeramente la sal de las migas de bacalao (en caso de utilizar bacalao ingles, no será necesaria esta operación. Yo recomiendo utilizar éste, pero en esta ocasión no lo encontré en el mercado) y, al igual que con los pimientos, vamos desgarrando los trozos más grandes, sacando tiras. Reservamos.

 
Pelamos y picamos los dientes de ajo e introducimos éstos junto con el bacalao desmigado en el cuenco de los pimientos. Añadimos aceite de oliva virgen extra y envolvemos bien todo.

 
Presentación:
 
En un plato llano, y con la ayuda de un aro, disponemos la ensalada de pimientos asados, bacalao salado y ajitos. Como es costumbre en muchos sitios, le he añadido unas aceitunas negras sin hueso (opcional). Hay gente que también le añade un poquito de mojama. Para gustos los colores..., pero rematad siempre con un chorretón de aceite crudo virgen extra Baeturia organic. ¡Marcaréis la diferencia!.

Esgarraet.
 
No veáis que contrastes y como combina de bien el dulzor del pimiento, el salado del bacalao y el picantito del ajito.
 
Pues nada amig@s, de toma pan y moja... Espero que os haya gustado.