miércoles, 9 de enero de 2013

Surtido de setas con mollejas de pato y jugo de carne al aroma de menta

Seguro que ya estaréis diciendo: ¡Pero que pedazo de nombre largo y largo que ha puesto Romero a esta receta!...
 
Pues efectívamente, tenéis toda la razón, aunque, no es que sea un nombre largo: es la descripción literal del plato.
 
Esto se da mucho en restaurantes "de postín" y con esa tontería (entre otras) te justifican el precio de la ración.
 
Pues vais a ver como en casa, con estos nombres tan largos, podemos comer rico y barato (no ha llegado a 2 € por persona).
 
Ingredientes (4 personas):
 
400 gr. surtido de setas (congelados La Sirena)
4 mollejas de pato confitadas
4 dientes de ajo
1 lata de guisantes cocidos (100 gr. escurridos)
150 cc. de jugo de carne (o salsa española)
Sal
Pimienta
Hierbabuena
 
Preparación:
 
Sacamos con antelación las setas del congelador y las dejamos descongelar a temperatura ambiente (o mejor aún, dentro del frigorífico).

 
En una sartén ponemos un poquito de la grasa en donde se han confitado las mollejas (las he comprado ya confitadas y vienen envueltas en buena cantidad de grasa) y ponemos a freír los ajos bien picaditos.

 
Antes de que se doren añadimos las setas escurridas (el caldo lo reservamos para otras preparaciones).

 
Salpimentamos y dejamos rehogar a fuego medio un par de minutos, removiendo de vez en cuando.

 
Incorporamos el jugo de carne (en este caso fue una salsa española de otra preparación que tenía congelada, siempre me gusta congelar algo de estas salsas contundentes para otros platos) y envolvemos bien.

 
Añadimos 4 mollejas de pato confitadas y cortadas en rodajas y los guisantes escurridos. Envolvemos bien y dejamos hacer unos cuatro minutos a fuego medio.

 
 
Listas para servir.
 
Presentación:
 
Este plato lo he preparado para comer con unos buenos amigos, al centro, por eso va emplatado en bandeja, directamente desde la sartén, calentito. Justo en el momento de servir añadimos unas hojas de hierbabuena recién picaditas.
 
Surtido de setas con mollejas de pato y jugo de carne al aroma de menta.
 
 NOTA: igual a algun@ le suena este tipo de cerámica. La habéis visto en un país para comérselo. ¿Alguién sabe dónde?...
 

domingo, 6 de enero de 2013

Judiones con perdiz estofada y níscalos

De las perdices que me regalaron y estofé (ver receta aquí), quedé con unos amigos en comérnoslas con unas judías, entre ellos el cazador que me las regaló.

Son bastante exigentes con la comida por lo que no quería quedar mal con ellos. En definitiva: no me la podía jugar.

Por eso me decanté por un plato tradicional, unos judiones con perdiz, pero eso si, con judiones de bote, de los que conozco y no me fallan: nunca salen pellejones.

Además, es superfácil y rápida de hacer, salvo el estofado de perdices, que lleva lo suyo.

Espero que disfrutéis con esta receta lo mismo que lo hicieron mis amigos.
 
Ingredientes (6 personas):

2 botes de judiones de La Granja cocidos (400 gr. c.u.)
3 perdices estofadas
2 cebollas
1 pimiento rojo
100 gr. de níscalos (Lactarius deliciosus)
Sal común
Pimienta negra
Aceite de oliva
Cebollino

Preparación:

En cuanto a la perdiz se refiere, la preparación del estofado la podéis ver en este enlace (pinchad aquí). Pero el paso a paso resumido sería el siguiente:

1.- Desplumar y destripar las perdices.
2.- Quemar con soplete para eliminar plumones y cañones.
3.- Lavar.
4.- Freír ligeramente.
5.- Introducir en un plaqué con verduras y vino blanco. Salpimentar.
6.- Al horno a 180 ºC durante dos horas.

Y ya están.


Ahora, para preparar el guiso, empezamos echando en una cazuela un buen chorretón de aceite de oliva y pochamos las dos cebollas cortadas en brounoise fina.


Cuando estén bien doraditas incorporamos el pimiento rojo también cortado en daditos.


Y cuando esté pochadito añadimos los champiñones, previamente limpiados con un cepillito (y sin agua), y cortados en láminas gruesas.


Salpimentamos y dejamos rehogar unos minutos.


Mientras tanto sacamos los judiones del bote y lavamos bajo chorro de agua, no muy fuerte para que no se rompan, hasta que deje de salir espuma. Dejamos escurrir y los incorporamos a la olla.


 
Cubrimos con parte del caldo de cocción de las perdices y reservamos las verduras.


Trituramos las verduras para hacer una salsa española e incorporamos a la cazuela. Envolvemos bien.




Por otra parte, deshuesamos las perdices y añadimos las tajadas a las judías.


Tapamos la cazuela y, una vez que rompa a hervir, dejamos cocer a fuego lento durante media hora.

Presentación:

En un plato hondo, unas cazadas de judiones, sus tajaditas, picamos un poquito de cebollino y... ¿a qué esperamos?. ¡Buen provecho!.

Judiones con perdiz estofada y níscalos.





 

jueves, 3 de enero de 2013

Restaurante VIRIDIANA o las pasiones de Abraham...

No se por que puso Abraham García, cocinero y propietario, a su restaurante el nombre de Viridiana. Lo cierto es que los fotogramas de la obra de Buñuel recorren las paredes del local (las mismas que colgaban de aquellas de la calle Fundadores, donde empezó).
 
 
Quizás Abraham pretende con su cocina, como Buñuel con su cine, penetrar en el subconsciente colectivo de la tradición española y liberar las profundidades oscuras del pensamiento de los prejuicios, tanto sociales como individuales, porque Abraham, de siempre se ha identificado por su cocina. Lo que hoy nos parece normal, lo lleva haciendo años, muchos años...
 
 
Lejos del surrealismo, la cocina de Abraham es real, de muchos contrastes, con productos de alta calidad, nobles, muy internacional: dulces, salados, amargos, especias..., todo un deleite para el paladar.
 
He disfrutado de la cocina de Abraham desde hace muchos años y hoy quiero compartirla con vosotros. Espero que disfrutéis lo mismo que yo y, en cualquier caso, os animo a que lo conozcáis en persona.
 
Para empezar, con una copita de manzanilla de Sanlucar, dos aperitivos:
 
- Las clásicas aceitunas arbequinas.
 
 
- Y unos panecillos de yuca y queso, recién horneados, calientes... Como caídos del cielo (recordando a Juan Luis Guerra).
 
 
Empezamos la comida con un entrante a base de un salmorejo con naranja y ventresca de caballa y un blini de trigo sarraceno y jengibre con sobrasada mallorquina y huevo de codorniz. No os digo nada porque parece que estoy en mi casa.
 
 
Hemos decidido prepararnos nosotros un menú por lo que hemos pedido varios platos al centro para compartir:
 
- Ensalada de Las Landas, fuera de carta, cantada por el camarero (ver la carta y lo entenderéis) con brotes de hinojo, diente de león, endivia roja, rúcula, picatostes y pato: jamón, mollejas y foie micuit, con una dulce vinagreta de mostaza y miel.
 
 
- No podíamos dejar de comer los clásicos huevos de corral, en sartén, sobre mousse de hongos ("boletus edulis") y trufas negras ("tuber melanosporum"). Sin comentarios. Desde que los comí por primera vez, no he dejado de hacerlos en casa en cualquier ocasión... Te traen la sartén a la mesa y en el momento te rallan la trufa. ¡Toma pan y moja!.
 
 
 
- Otro plato fuera de carta y ¡de escándalo!. Tuétanos de ternera. Servidos en su caña y hechos al horno solamente con una pizca de sal. Se acompañan con unas tostaditas de pan de centeno y  una ensalada de rúcula y granadas (que para eso estamos en temporada) con una vinagreta dulce.
 
 
- Y a continuación una sorpresa de Abraham (este plato no lo habíamos pedido pero a la vista de como nos hemos comido los tuétanos ha pensado: estos son de casquería... jejeje, ¡y ha acertado!), nos hace probar uno de los platos que, a su opinión, más le gustan, unas manitas de ternera con mole poblano y puré de patata. Francamente rico. El pastel de manitas de ternera, rebozado en huevo y harina de maíz, frito, sobre el mole poblano (a base de chiles y cacao) con semillas de sésamo tostadas. Finalmente te rallan un poquito de trufa negra sobre la patata.
 
 
- Seguimos con un pez mantequilla a la plancha con exótica sal de jugo, soja, jengibre, sirope de arce, zumo de lima y madrugadores guisantes salteados a la salvia. ¡Buenísimo, y sorprendente!. Tanto por la llegada de éste como por su punto y, especialmente, la salsa de soja muy suave y con muchos contrastes... De los guisantes y espárragos, mejor no hablar...
 
 
- Y para terminar con lo salado un poquito de carne, y como no podía ser de otra forma: caza. Un plato fuera de carta y recomendado especialmente, Lomo de ciervo a la plancha, en su punto, en salsa de garnacha y mostaza,  acompañado de un risotto de arroz carnaroli y queso pecorino. Por una parte te sirven emplatado y bajo campana el lomo de ciervo, y por otra, dentro de un "queso", el risotto. Buena mezcla, y el punto de la carne... ¡Que sabor!. ¡Que textura!...
 
 
Estos platos fueron regados con un Belondrade y Lourton (Rueda), salvo el ciervo, que lo hizo un Marqués de Riscal (Rioja).
 
Y para los huevos y las salsas, PAN: de aceite (yo me comí tres), brioche (cayeron dos), blanco, chapata, semillas... ¡Ay...! (léase aspirando bien de aire y suspirando).

 
Aunque parezca mentira, todavía quedaba un huequito para los postres, también compartidos:
 
- Un mousse de chocolate blanco y té rojo con salsa de tapaculos (escaramujos).
 
 
- Y unas caribeñas frutas de la pasión y cerezas americanas sobre hielo frappé.
 
 
Ya rematamos con un té moruno, servido al modo tradicional y acompañado de unos petit four a base de dátiles envueltos en chocolate negro, unas trufas de chocolate negro y unas madalenas de coco.
 
 
   
Una gran cocina en la que se reflejan algunas de las pasiones de Abraham: la caza, la casquería, el vino y, finalmente, los sombreros...
 
 
Gracias Abraham. Volveremos, y a vosotros quiero veros allí.